Terapias de Antienvejecimiento 0
La estética y la belleza Se han convertido en el tema de moda e infortunadamente, dicha situación está Siendo aprovechada por los comerciantes de la Salud.
La estética y la belleza se han convertido en el tema de moda, así como en un mercado con mucho potencial infortunadamente, dicha Situación esta siendo aprovechada por los Comerciantes de la salud para promocionan de manera indiscriminada y Sin bases científicas sólidas, una gran Cantidad de productos ‘milagrosos’ para detener el envejecimiento o para encontrar la tan anhelada fuente de la eterna juventud.
Dentro de esta larga lista de productos se encuentra la Hormona del Crecimiento. Basados en un estudio publicado por Dr. Fiudman en 1990, esta hormona -o somatropina― se produce en la hipófisis humana y contribuye al crecimiento del cuerpo (huesos y músculos) hasta aproximadamente los 30 años de edad y posteriormente se reduce, ocasionando pérdida de masa muscular y reabsorción ósea. Dicho en otras palabras, la cantidad de la hormona humana del crecimiento (Hormona Humana del Crecimiento (HGH) ) en un adulto sano se reduce cerca de un 14% por década después de los 30 años. En muchos casos se ha agotado totalmente a los 70.
Otra propiedad de la Hormona de Crecimiento es la movilización de la grasa para su uso como energía en las diferentes actividades diarias realizadas por el ser humano. Basados en esos efectos, se consideró que podía entonces ser utilizada en personas de la tercera edad para ayudar a contrarrestar los efectos del envejecimiento. Desafortunadamente los estudios sobre ella están apenas en su etapa inicial, por lo tanto no son concluyentes y son más los efectos adversos que se pueden presentar tales como: hinchazón en el cuerpo, síndrome del túnel del carpo, agrandamiento de órganos internos y estimulación de algunos tipos de cáncer.
La comunidad científica seria observa con preocupación que un tratamiento que no ha sido definido ni aprobado en su totalidad por la Federal Drug Administration (FDA) sea utilizado en humanos, desconociendo el daño que puede ocasionar bajo el amparo de médicos que se prestan para esto. En este sentido, se hace un llamado a tomar mayor precaución sobre el consumo de este tipo de productos y a no dejarse convencer por todo lo que se diga en la publicidad de los medios de comunicación, pues puede ponerse en riesgo la salud y ocasionarse daños irreparables.
Estafas de la Hormona del Crecimiento
Por Stephen Barrett, M.D.
Traducido de http://www.quackwatch.org/01QuackeryRelatedTopics/hgh.html
Última revisión y corrección el 5 de Mayo del 2003.
La hormona humana del crecimiento (o HGH por sus siglas en inglés) es una sustancia secretada por la glándula pituitaria que promueve el crecimiento durante la niñez y la adolescencia. La hormona del crecimiento actúa en el hígado y en otros tejidos para estimular la producción del factor de crecimiento I tipo insulina (IGF-I por sus siglas en inglés), que es responsable para los efectos promotores de crecimiento de la hormona del crecimiento y también refleja la cantidad producida. Los niveles de IGF-I circulante tienden a disminuir l envejecer la gente o al volverse obesa [1]. A muchos comerciantes les gustaría que tú creyeras que incrementando los niveles sanguíneos de HGH podrías reducir la grasa del cuerpo, construir músculo, mejorar tu vida sexual, la calidad de tu sueño, visión y memoria, restaurar el crecimiento de tu cabello y su color, reforzar el sistema inmune, normalizar el azúcar sanguíneo, incrementar energía, y “regresar el reloj biológico de tu cuerpo”. Este artículo rastrea la historia de estas afirmaciones y te dice por qué deberías descartarlas.
Comercializando “Hechos Memorables”
El impulso que populariza a la hormona del crecimiento comenzó hace unos 20 años con la publicación del libro “Life Extension: A Practical Scientific Approach” por Durk Pearson y Sandy Shaw [2]. La premisa central del libro fue que grandes cantidades de vitaminas, minerales, amino ácidos, y otras sustancias podían ayudar a la gente a añadir músculos, quemar grasa, y vivir mucho más tiempo. Aunque su consejo no tenía base científica [3,4], Pearson y Shaw hicieron cientos de apariciones en programas de entrevistas que incrementaron las ventas de las sustancias que ellos recomendaban.
Poco después de la publicación del libro, se afirmó que muchos productos amino ácidos causaban pérdida de peso durante la noche mediante el incremento de la liberación de la hormona del crecimiento. Los llamados “liberadores de hormona de crecimiento” fueron también comercializados a fisicoconstructivistas con afirmaciones de que les ayudaría a construir músculo. Tales afirmaciones son infundadas porque los amino ácidos tomados por la boca no estimulan la liberación de la hormona de crecimiento. Estas fórmulas están basadas principalmente en estudios mal interpretados de la arginina intravenosa, que puede incrementar los niveles de la HGH en la sangre por una hora más o menos. Tomándola por la boca no tiene tal efecto. La FTC (o Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos) [5-9], y el Departamento de Asuntos al Consumidor de la Ciudad de Nueva York [10] atacaron a algunas compañías que hacían afirmaciones de “liberación de la hormona del crecimiento”, pero estas acciones tuvieron muy poco efecto en el mercado general.
En 1990, The New England Journal of Medicine publicó un estudio que atrajo la atención de los medios en general. El estudio involucraba a 12 hombres, de edades que iban desde los 61 años hasta los 81, que estaban aparentemente saludables pero tenían los niveles de IGF-I debajo de aquellos encontrados en hombres jóvenes normales. Los 12 hombres recibieron inyecciones de hormonas del crecimiento tres veces a la semana durante seis meses y se compararon con 9 hombres que no recibieron ningún tratamiento. El tratamiento resultó en una disminución de tejido adiposo (grasa) e incremento en la masa muscular y densidad de la espina lumbar [11]. Una editorial que acompañaba (al artículo) advertía que algunos de los sujetos habían experimentado efectos secundarios y que los efectos a largo plazo de la administración de HGH a adultos saludables era desconocida. También advertía que las inyecciones de hormona eran caras y que el estudio no examinaba si los hombres quienes recibieron la hormona habían mejorado sustancialmente su fuerza muscular, movilidad, o calidad de vida [1].
A pesar del aviso, el estudio inspiró a muchos médicos excéntricos a comercializarse a sí mismos como “especialistas en anti-envejecimiento”. Muchos de tales médicos ofrecen pruebas caras que supuestamente determinan la “edad biológica” del paciente, la cual ellos prometen disminuir con caras inyecciones de hormona y suplementos alimenticios. En el 2001, el programa Dateline de la cadena televisora NBC mostró lo que sucedió cuando una mujer de 57 años de edad visitó una clínica Cenegenics en Las Vegas, Nevada, donde se sometió a $1,500 dólares de pruebas y se le ofreció una hormona y un programa suplemental de 40 píldoras diarias que costaría $1,500 dólares al mes. Se le dijo que aunque se le probó “una edad de 54″, sus niveles hormonales estaban “sub-óptimos” y que óptimo sería un nivel de 30 años de edad [12].
El artículo de 1990 también ayudó a estimular la formación de la American Association for Anti-Aging Medicine (A4M) y la especialidad médica no reconocida de “medicina anti-envejecimiento”. El grupo, fundado en 1993, afirma que sus 11,500 miembros de los cuales el 80% son médicos o especialistas en osteopatía [13]. Muchos exponentes en sus conferencias han hecho afirmaciones cuestionables de productos relativos a la HGH.
El Internet a agregado otra dimensión al comercio de la HGH. Miles de sitios Web y envíos “spam” están pregonando la hormona misma, supuestos liberadores de HGH, supuestos productos hormonales orales (que no pueden funcionar porque cualquier hormona sería digerida), y/o productos “homeopáticos HGH”.
Cautela Necesaria
La HGH es útil para tratar la deficiencia hormonal de crecimiento en niños y adultos y tiene otros usos probados (aprobados por la FDA o Administración Federal de Medicinas de los Estados Unidos) [11]. Pero la Asociación Americana de Endocrinólogos Clínicos ha advertido que el uso clínico de la hormona del crecimiento como tratamiento anti-envejecimiento o para pacientes con obesidad ordinaria no es recomendado [14].
Robert N. Butler, M.D., el notable gerontólogo quien fundó y dirige el International Longevity Center-USA ha advertido que la “así llamada medicina anti-envejecimiento es en su mayor parte un engaño. Simplemente no tenemos el equivalente de un brazalete de presión sanguínea para probar la edad”. Además agrega que:
Aunque los niveles de la hormona disminuyan con la edad, no se ha probado que tratar de mantener los niveles que existen en personas jóvenes es benéfico. Es concebible que los cambios relacionados con la edad hormonal puedan servir como marcadores útiles de edad fisiológica. Sin embargo, esto no ha sido todavía demostrado experimentalmente ni para humanos ni para animales. Aunque experimentos de reemplazo de hormonas han dado algunos resultados positivos (al menos a corto plazo), es claro que los efectos negativos secundarios también pueden ocurrir en la forma de un incrementado riesgo de cáncer, enfermedades cardiovasculares, y cambios en el comportamiento.
Podría incluso suceder que los bajos niveles de la hormona del crecimiento sean un indicador de salud. Los hallazgos indican que los ratones que sobreproducen hormonas de crecimiento viven solo un corto tiempo, sugiriendo que la deficiencia de la hormona del crecimiento por sí misma no causa envejecimiento acelerado, pero que lo opuesto también puede ser verdad…
Los doctores quienes afirman tener la habilidad para medir “biomarcadores de envejecimiento” y favorablemente afectarlos no tiene las bases científicas [15].
En Marzo del 2003, el New England Journal of Medicine tomó el paso sin precedente de denunciar el mal uso del artículo de 1990 de Rudman. El texto completo del artículo fue puesto en línea para que los lectores pudieran leer por sí mismos lo que realmente decía; y editoriales señalaron que los reportes subsecuentes no proveían razón para estar optimistas. Como fué notado por el Editor en Jefe Jeffrey M. Drazen, M.D.:
Aunque los hallazgos del estudio son biológicamente interesantes, la duración del tratamiento fue tan corta que era muy poco probable que sus efectos secundarios hubieran emergido, y fue claro que los resultados no fueron suficientes para servir como una base para recomendaciones de tratamiento… Por cierto, Mary Lee Vance de la Universidad de Virginia dijo en una editorial adjunta, “Como hay tantas preguntas sin respuesta sobre el uso de la hormona del crecimiento en los ancianos y en adultos con deficiencia de hormona del crecimiento, su uso general ahora o en el futuro inmediato no está justificado”. El Dr. Vance recapitula su punto de vista (el de la Dra. Lee Vance) en el estudio en esa edición del Diario, y queda fundamentalmente sin cambio…
Estamos especialmente preocupados porque los e-mails promocionales aparentemente están enviando a los lectores a nuestro sitio Web; el artículo de 1990 por Rudman y otros recibe más visitas en una semana que las que otros artículos de 1990 reciben en un año. Si la gente está siendo inducida a comprar un “liberador de hormona humana del crecimiento” en la base de investigación publicada en el Diario, están siendo desinformados. Para poder advertir a aquellos quienes visitan nuestro sitio Web por esta razón, este artículo Perspectiva y los comentarios del Dr. Vance de ahora en adelante aparecerán con el artículo por Rudman y otros cada vez que sea descargado [16].
Citando varios estudios de inyecciones de HGH en los cuales los efectos secundarios fueron significativos [17-19], Vance concluyó que:
Los estudios que siguieron al reporte de 1990 por Rudman y otros confirman los efectos de la hormona del crecimiento en la composición del cuerpo pero no muestran mejoría en su funcionamiento. En contraste, el entrenamiento en resistencia mejora la fuerza muscular y la función, indicando que el esfuerzo real es beneficial. No existe actualmente una medicación “mágica-veloz” que retarde o reverse el envejecimiento [20].
Acción Regulatoria
En Abril del 2003, Nature’s Youth, LLC, de Centerville, Massachussetts, voluntariamente destruyó aproximadamente 5,700 cajas de “Nature’s Youth HGH” con un valor aproximado en el mercado de $515,000 dólares. La destrucción tuvo lugar después de que la FDA notificó a la compañía que las afirmaciones hechas sobre el producto no eran confirmadas y por lo tanto ilegales. La compañía había afirmado que el producto, que describió como un liberador de hormona de crecimiento, incrementaba la producción cardiaca, e que incrementaba las funciones inmunes, y que era “la mejor defensa de tu cuerpo contra el envejecimiento” [21]. Cuando se les pidió confirmación, la compañía citó el reporte de 1990 por Rudman, el cual, como se nota arriba, no apoya tales afirmaciones. El promotor dirigente del producto había sido G. Gordon Liddy, un antiguo conspirador (en el caso) Watergate quien sirvió cinco años en prisión y ahora presenta un programa de entrevistas afiliado a 160 estaciones de radio. En el 2002, el sitio Web de Nature’s Youth transmitió un testimonial de parte de Liddy:
Seguido me preguntan por mi secreto para conservarme viril, vigoroso, potente y fecundo. El secreto es que, además de no fumar o tomar alcohol, ejercitarme y seguir una dieta baja en calorías, grasa y carnes rojas y alta en pescado, he estado tomando por algún tiempo un Liberador de la Hormona Humana del Crecimiento especialmente formulada para mí y hasta ahora no disponible al público. Ahora, bajo la marca de Nature’s Youth HGH, la fórmula exacta que yo he estado usando está disponible para ustedes. Mi secreto ha salido. El Nature’s Youth HGH es cómo yo me conservo “Listo para Ir y Listo para Lanzar! [21]
En Conclusión
Aunque los niveles de la hormona del crecimiento disminuyen con la edad, no ha sido probado que tratar de mantener los niveles que existen en personas jóvenes sea benéfico. Considerando el alto costo, los efectos secundarios significativos, y la falta de efectividad probada, las inyecciones de HGH parecen ser una inversión muy pobre. Los llamados “liberadores de la hormona del crecimiento”, las “hormonas del crecimiento” orales, y los productos “HGH homeopáticos” son falsos.
Referencias
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Pearson D, Shaw S. Life Extension: A Practical Scientific Approach. New York: Warner Books, 1982.
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Rudman D and others. Effects of human growth hormone on men over 60 years old. New England Journal of Medicine 323:1-6, 1990.
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Butler RN. Some notes on “anti-aging” programs. Quackwatch
Drazen JM. Inappropriate advertising of dietary supplements. New England Journal of Medicine 348:777-778, 2003.
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Misbranded dietary supplements destroyed. FDA news relesase, May 1, 2003.
Nature’s Youth Web site, accessed May 29, 2002.
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